La Danza del Sol es una principales ceremonias espirituales y celebraciones practicadas desde hace siglos por algunas de las Naciones Indias Norteamericanas. Cada tribu tiene su propia forma de realizar el ritual, aunque la mayoría de ellas tienen elementos en común tales como ciertas danzas, cantos o rezos. También es común tocar tambores y realizar ayuno.

La danza del Sol en lengua lakota se llama wi wanyang wacipi, cuyo significado literal es "danza de mirar fijamente al Sol". No se trata de un culto al Sol sino de una ceremonia de "renovación del mundo" y de peticiones de fecundidad.

Acompañado de rituales de ayuno, silencio e inipis (temazcales), el trono principal es un tipo de arena circular con un árbol al centro con rezos, y postes alrededor simbolizando el Universo. Donde los valientes Guerreros danzarán durante cuatro días enteros.

Mediante privaciones y penitencias corporales, los danzantes tratan de suscitar la compasión de Wakan Tanka (el Gran Espíritu) y garantizar así la perpetuidad de la tribu. El ayuno y la ofrenda corporal voluntaria son elementos esenciales.

En algunos casos el ritual de ofrenda que consiste en introducir en el pecho, los brazos o la espalda un hueso afilado, o bien cortar un pedazo de piel en el caso de las mujeres.

Los primeros conquistadores que conocieron esta ceremonia se sorprendieron sobre todo por la práctica de la ofrenda corporal que consideraban una brutalidad. La explicación más común a esto, desde el punto de vista de los danzantes, es que se trata de una ofrenda amorosa de su propia carne, entregada como parte de un rezo para pedir por la familia o la comunidad. Los ancianos indígenas explican no supone ningún sufrimiento para quien lo realiza, sino que se trata de un acto generoso de entrega y comunión con el Gran Espíritu y lo sagrado.