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Ayahuasca es el nombre del elíxir que se consigue de la cocción de una liana del mismo nombre con otras plantas (todas procedentes de la amazonia). La palabra ayahuasca significa “la soga del muerto”.

La ayahuasca nos ayuda en la misión de experimentar el Espíritu a un nivel muy profundo y a conectarnos con él. También nos hace muy concientes de la realidad de nuestro cuerpo y mente, y resulta una herramienta valiosísima en la sanación de ambos.

A la luz de la moderna medicina, las enfermedades tienen causas psicosomáticas. Los problemas personales y sociales tienen su origen en desequilibrios psicológicos. Estos desequilibrios no son propiedad del hombre, sino producto de aprendizajes erróneos y experiencias no digeridas que llamaremos “ego”. Lo que la experiencia con ayahuasca consigue es que durante el tiempo que duran sus efectos el “ego” permanezca como muerto (de ahí el nombre), y el Espíritu, o la parte saludable y natural del hombre tome las riendas y nos haga ver la vida y sus experiencias, en su forma real y saludable.

El efecto primordial que la ayahuasca tiene sobre nosotros, y la razón principal que debería atraernos a valernos de ella, es un profundo conocimiento de nosotros mismos en los niveles espiritual, mental y físico, que nos hace darnos cuenta del estado en el que nos encontramos, y que inicia el proceso de curación de cualquier desequilibrio existente. Los efectos producidos por ésta experiencia siempre profunda, pueden ser sutiles como una nueva visión de la vida más satisfactoria, o mucho más palpables, como la curación de una gastritis crónica, por ejemplo. Como dijimos, casi todas las enfermedades tienen una causa psicosomática, de modo que la curación de la mente redunda en una curación del cuerpo. Sin embargo, la curación de condiciones físicas nunca debería ser el motivo principal para consumirla.

Es necesario atender ciertos criterios, para maximizar los beneficios de la experiencia, así como para hacer que sea más agradable.

La preparación debe ser física y mental. Estas indicaciones se deberán cumplir, como mínimo, 3 días antes de la experiencia con ayahuasca.

En el nivel físico:
a)   Consumir alimentos de fácil digestión, preferiblemente una dieta vegetariana y beber sólo agua. Evitar ingerir carne, especialmente de res y cerdo.
b)   Suspender la actividad sexual.
c)   Evitar el consumo de alcohol, drogas o cualquier otro estimulante. En éste renglón se incluyen los medicamentos. La suspensión del tabaco, el café y el chocolate, no es completamente necesario, pero ayuda bastante.
d)   Deberá estar lo mas relajado posible.
e)   No se deben consumir alimentos el dia que se asistirá a la experiencia, solamente agua.
f)   Si está consumiendo medicamentos psiquiátricos se deberá suspender su uso 5 días antes.
g)   Las personas que deseen potenciar la experiencia pueden realizar un ayuno de 2-3 días en los que usarán agua libremente y podrán beber té endulzado con miel de abejas para calmar el apetito.

En el nivel mental:
a)    llevar una “higiene mental”. Evitar toda clase de espectáculos desagradables, como películas de terror o violencia, y en general, todo aquello degradante o que nos haga sentir mal.
b)    Es conveniente evitar peleas y tensiones.
c)    Es conveniente “hacer el equipaje”, es decir, utilizar éstos tres días en llenarnos de cosas positivas para la experiencia: relajarnos, respirar profundamente, dar un paseo al aire libre, tener pensamientos positivos, leer algo edificante, hacer oración, etc.

La ropa que se use para la sesión, debe ser holgada y cómoda. Conviene llevar una cobija para taparse, o dos, si es necesario tenderse en el piso, y una almohada para más comodidad. Durante la experiencia suelen ocurrir cambios en la temperatura corporal, así que es conveniente llevar ropa fácil de quitar o poner, y de hacernos sentir cómodos, con independencia de que estemos experimentando frío o calor.


La experiencia tiene una duración de 4 a 6 horas aproximadamente.

Se recomienda tragar la ayahuasca inmediatamente al tomarla, pues el sabor puede resultarle desagradable. Una vez tomada, los efectos comenzarán a sentirse en un lapso que puede variar dentro del espacio de la primera hora.
Los efectos se pueden esperar estando sentado o acostado. Conviene relajar el cuerpo. Es conveniente también, procurar relajar la mente, esto se consigue con meditación, oración, tratando de poner la mente en blanco, escuchando la música atentamente  u observando la respiración mientras se espera.
Los primeros efectos pueden ser: una profunda relajación y una sensación de bienestar que empieza a inundar el cuerpo. La reacción emocional empieza a ser satisfactoria y puede darse el caso de que te den ganas de reir. Las primeras visiones pueden ser simples, o pequeños píxeles de colores flotando.
Pueden presentarse también sensaciones desagradables, como el deseo de vomitar. Si es así, no debe preocuparle, pues puede ser un síntoma de desintoxicación física, necesaria para el cuerpo. Como posiblemente comprobará en su experiencia, el vómito suele lanzar emociones negativas arraigadas en el cuerpo.
Cuando el efecto de la ayahuasca está en su apogeo, produce una especie de embriaguez que dificulta al cuerpo el ponerse de pie, por lo que de ser posible, debe vaciar la vejiga y los intestinos antes de la experiencia o durante sus primeros momentos.

Durante la fase en que se ha “entrado” completamente en la experiencia, puede experimentarse  una despersonalización unida a la experiencia de la belleza, y la empatía con otros seres y fenómenos. Se experimenta a un nivel muy profundo la unidad entre todos los seres y una ausencia de límites subyacente a todo lo existente.
Las sensaciones corporales pueden ser: piel liquida, distorsión en las proporciones del cuerpo, pero en todo caso una conciencia total del cuerpo como una unidad de energía vibrante, no como un saco de carne y huesos. Las emociones en éste nivel ya han tomado unas dimensiones abrumadoras. Se experimenta una felicidad o un amor sin límites. Las visiones pueden ser complejos objetos de una belleza exquisita, o representaciones de ideas arquetípicas que nos están enseñando algo. La experiencia puede ser, de principio a fin, de un contacto con el Espíritu y la belleza más profunda. O puede enfocarse en algunos momentos en la curación de heridas emocionales y psicológicas. Si se está curando algo en el interior es posible experimentar sensaciones físicas desagradables o sentir que la experiencia se está tornando difícil. Recuerde que aunque la experiencia se torne difícil, la sensación de libertad y ligereza experimentados tras la purificación harán que pasar por ésos momentos haya valido la pena. Lo peor que puede hacer en ésos momentos es resistirse al proceso. Cultive siempre una actitud de abandono a la experiencia. Evite hablar con las otras personas que están tomando la experiencia. Si necesita hablar o que le asistan en otras necesidades, recuerde que siempre puede contar con los ayudantes.

La última fase o de “salida” suele ser muy similar a la inicial en cuanto a sensaciones físicas y visiones se refiere. Emocionalmente es más plena debido a lo recién experimentado y a la sabiduría obtenida.

Cuando todos han salido del trance puede iniciarse una conversación muy útil en la que los participantes pueden compartir su experiencia. Ésta suele estar acompañada de un profundo amor a los otros participantes y de mucho respeto y comprensión a todo lo que se escucha. Suele ser enriquecedor, además, escuchar la experiencia de otras personas, y sirve también como un periodo de tiempo en el cual el cuerpo se regula después de la ingestión de la planta.

Los efectos posteriores a la experiencia persistirán durante un periodo que puede ir desde unos pocos días hasta varias semanas; lo que hayas aprendido puede cambiar tu vida. En ocasiones, estas enseñanzas pueden ser tan reveladoras que pueden preocuparte un poco.


Uno o dos días después del trance, se suele mostrar una tendencia a replegarse en uno mismo y a analizar lo que se ha descubierto durante el viaje.

Pueden experimentarse también: reflexiones, euforia, impulsos caprichosos, experiencias de conversión y “flashbacks” de la experiencia.