Todas las experiencias con ayahuasca nos ponen en contacto con las dimensiones sagradas de la existencia y/o son profundamente sanadoras (cuando se entra verdaderamente en el proceso).

Los contenidos son influenciados por el estado interior de la persona, pero se desarrollan en gran medida por lo que el Espíritu Interno de la persona y la Abuelita Ayahuasca quieran enseñar. Aunque los contenidos específicos dependen del participante, algunas experiencias son casi universales y muchas de ellas serán vividas, antes o después, por una persona que participe en un número suficiente de ceremonias; comentaremos estas vivencias pronto.

 Hay básicamente dos formas de experimentar esos contenidos. Ambas implican procesos profundos y sutiles. Esta categoría desde luego no es absoluta, pero será muy útil para que la persona no malinterprete o desprecie una experiencia maravillosa, y pueda aprovecharla mejor.

A falta de un nombre mejor, diremos que la vivencia puede experimentarse como “dentro del cuerpo”, y como “fuera del cuerpo”. O también “dentro del mundo” y “fuera del mundo”

El Espíritu (y el Gran Espíritu, o Dios) está presente en todo lo que existe. Está tan presente en la Tierra como en el Cielo, en la materia como en la energía.

Varían la forma en la que el Espíritu se puede presentar y la forma en la que la persona puede interpretar la experiencia. Es difícil clasificar completamente una experiencia trascendental.

Un ejemplo famoso aparece en la Biblia. En Ella, San Pablo describe una experiencia trascendental que vivió y no pudo categorizar, pero lo fortaleció en su camino espiritual. “Si dentro del cuerpo, no lo sé. Si fuera del cuerpo, no lo sé”, dijo de ella.

Es una categoría comprensible y que explica la interpretación subjetiva que el participante puede tener de su experiencia durante una ceremonia con ayahuasca (o un estado de conciencia acrecentada).

Muchas personas están informadas de las experiencias con ayahuasca contadas por otros. Esas experiencias, por lo general, hablan de visiones de ángeles o demonios, de palacios celestiales, de viajes astrales, consejos de sabios desencarnados, encuentro con familiares fallecidos, animales de poder, visiones arquetípicas, lecciones directas por parte del Espíritu hacia el aprendiz, etc.

La mente de muchos participantes inmediatamente establece una dicotomía espiritual/material, que se expresa más claramente en cuerpo/espíritu. Esto significa que piensan que el cuerpo no tiene nada que ver en una experiencia espiritual, y que no podrán tener una experiencia espiritual a menos que el cuerpo quede completamente relegado.

Tu experiencia puede llevarse de manera que interpretes que pasó “fuera del cuerpo” y también de forma que creas que pasó “dentro del cuerpo”. Es de esta última forma, de la que algunos participantes dicen: “yo creo que no entré en el proceso de ayahuasca. Creo que no tuve experiencia. Todo el tiempo estuve conciente de mi cuerpo”.

Pero hagamos algunas descripciones que facilitarán la comprensión.

Experiencias Fuera del Cuerpo.

La persona, es conciente de su cuerpo sólo durante el comienzo de la ceremonia, cuando no ha sentido ningún efecto de la medicina. Algunos, debido a su formación meditativa o cognitiva, deciden sencillamente no prestar mayor atención al cuerpo sino enfocarse solamente en las experiencias del alma, por llamarlo de alguna manera.

VE A DIOS, O LO CONOCE, POR PRIMERA VEZ. TRASCIENDE LA REALIDAD DE TODOS LOS DÍAS Y ENTRA EN OTRAS REALIDADES.

Descubre el mundo espiritual del que antes sólo había escuchado o leído.

Descubren a Dios “por primera vez”, o “de formas que no lo habían visto antes”, teniendo un acceso al mundo “puramente espiritual” y olvidando por completo el mundo terrenal.

Se sumergen en el amor de Dios, en el reino de los cielos, en palacios de cristal o de flores, miran escaleras al infinito. Se encuentran con ángeles o guías espirituales y conversan con ellos, ven el corazón de la humanidad; experimentan sensaciones en las que todos los límites se trascienden y se olvidan, amor oceánico, paz de Dios. Como si se entrara en Él-Ella…para después volver a lo que siempre hemos conocido, dentro de nuestro cuerpo.

Experiencias Dentro del Cuerpo.

La persona siente su cuerpo durante toda la sesión. Tanto si le presta atención a las sensaciones físicas durante la primera fase, como si hace un esfuerzo conciente por olvidarse del cuerpo, lo cierto es que no puede decir que ha dejado su cuerpo atrás.

REDESCUBRE O CONTEMPLA A DIOS EN LA REALIDAD DE TODOS LOS DÍAS. Revalora completamente lo que creía que veía, al saber que también está lleno de Dios.

Él o ella no podrían decir de su experiencia que entraron al mundo espiritual o que tuvieron un viaje astral, o cosas así. Ellos dirían que descubrieron a Dios en la naturaleza, que se dieron cuenta de que lo más sagrado siempre había estado ahí “acompañando cada toma de aliento” o “escondido detrás de cada latido del corazón” esperando que lo viéramos.

Sienten su cuerpo con toda claridad, como energía fina y sutil, como vibración. No olvidan su cuerpo, pero pueden mirarse el brazo y ver que hay jeroglíficos llenos de sabiduría escritos en él. El Espíritu le habla a través de su sangre y de sus sensaciones corporales, encuentran respuestas a dilemas familiares o laborales en la percepción clara y directa de lo que siente su corazón al respecto en los niveles profundos, etc.

Aún cuando tengan visiones y sabiduría espiritual, las ven y la reciben dentro del cuerpo, o acerca de él. Información de cosas que se deben corregir para gozar de mejor salud, o para mejorar su desarrollo espiritual.

Las experiencias abarcan muchos matices y contenidos, y sus diferencias no pueden ser establecidas de forma determinante. Es muy bello saber que el mundo físico y el espiritual se entrelazan, y que a veces, es posible encontrar el Uno en el Otro.

Guillermo Ruiz Colmenero