Las Experiencias Sagradas son parte natural de la vida del ser humano.

Son experiencias que enriquecen y sanan el corazón.

Amplían la perspectiva que tenemos en la vida y nos proveen de nuevas herramientas para vivir de forma más satisfactoria.

Nos permiten el contacto con lo que sabemos de nosotros. Y nos permiten el conocimiento de aquellas partes de nosotros que no hemos conocido, pero que intuimos.

 Nos facilitan un contacto más pleno con nuestra vida interior, y a través de nuestro interior, también un contacto más pleno con la vida misma.

Muchos dicen que existen dos diferentes estados: la realidad ordinaria y la realidad no ordinaria. La realidad no ordinaria es no ordinaria sólo porque no nos hemos familiarizado con ella. Es fuente de inspiración para artistas, místicos y científicos.

Son vivencias legítimas del ser humano (a veces bellas, a veces no).

Las experiencias sagradas trascienden la razón. No la niegan, sino que la incluyen y la superan. Son demasiado grandes, (demasiado llenas de vida) como para caber en el espacio reducido de la razón. Al experimentarlas tenemos acceso a una lógica superior, a nuevas comprensiones; nos permiten ampliar los paradigmas que tenemos acerca de nosotros y del mundo.

Experiencias de este tipo, trascendentes, trascendentales e incluso transformadoras pueden ocurrir de forma natural (varían mucho en forma e intensidad) y debido a diversos acontecimientos: el nacimiento de un ser humano, la muerte de una persona, el contacto sexual, un trabajo profundamente significativo (una “misión en la vida”), el placer intenso, el dolor extremo, la privación sensorial, el ayuno, las experiencias cercanas a la muerte, etc.

También pueden ser cultivados por algunas prácticas: la meditación, la oración, temazcales, cantos sagrados, música, participación en ceremonias religiosas, etc.

Una forma muy poderosa es la participación en ceremonias con enteógenos. Enteógeno significa: “con dios adentro”,“que produce la experiencia de dios”, “inspirado por dios”. Los enteógenos son “Plantas Sagradas”, que se diferencian de las drogas no sólo por el tipo de experiencias que favorecen, sino también porque no producen adicción y mejoran la salud física y psicológica del participante.

En mi opinión, el ser humano necesita experimentar estados no ordinarios de conciencia. Parece una tendencia natural. La sociedad moderna ha negado a sus integrantes la posibilidad de experimentarlos, y por lo tanto, los ha privado de una parte importante de su naturaleza.

En la actualidad no se tiene mucha conciencia de los beneficios de experimentar estos estados. Pero el humano sigue necesitándolos. Por eso accede a las herramientas disponibles a su alcance: conciertos de rock, la práctica intensa de algún deporte, las ceremonias religiosas; esos medios facilitan experimentar y mostrar emociones, sensaciones y comportamientos un poco “fuera del molde”.

Algunos se ven atrapados por el sufrimiento en su búsqueda de trascendencia. Muchos se sienten atrapados al no experimentar las dimensiones sagradas de la existencia y además son presionados con mensajes al estilo de “pórtate bien y obedece las reglas”. Presionados por la frustración de una percepción limitada y por la coacción a su libertad, terminan pensando que su frustración viene de la buena conducta, así que empiezan a vivir de forma inmoral e irresponsable con el afán de sentirse “liberados”. Caen víctimas de su propia ignorancia en las garras de la drogadicción, el pandillerismo, la violencia, la promiscuidad, la enajenación y una actitud general de rechazo y menoscabo a la vida. Se evaden de su realidad. O realizan una búsqueda sincera, pero equivocada, de trascendencia y libertad.

No es fácil verse a uno mismo, pero sí es lo más productivo. Debemos tener el valor de mirar hacia el interior de forma que no tengamos necesidad de culpar al exterior por nuestra infelicidad. Lo exterior es sólo una creación que nació en el interior. El lugar en el que debemos actuar para ser felices se encuentra dentro de nosotros mismos. Para esta misión trascendental y cósmica (ser felices) debemos usar toda nuestra energía y toda nuestra inteligencia. Toda nuestra libertad y toda nuestra responsabilidad.

Lo estados trascendentes deseables son también trascendentales. Estados que nos permitan funcionar bien “allá” pero también “aquí”. Estados que nos sanen: nuestra psique, nuestro cuerpo, nuestras relaciones. Y transformadores. Porque el hombre que ha comprobado cómo el agua dulce alivia la sed, fácilmente se abstendrá de beber agua salada para apagarla. No todo lo que se sale de la razón es transracional. Algunas cosas que se salen de la razón son irracionales. Hay que buscar los estados benéficos, productivos y sanadores.

Un consejo muy sabio, que a mí me parece prudente seguir es observar las cosas y juzgar por los resultados. Que la vida sea más importante que los conceptos.

Si las experiencias sagradas acontecen por situaciones o regalos que nos trae la vida, hay que aceptarlos como una bendición y ponernos en la posición de obtener el máximo provecho de ellos.

Pueden cultivarse usando herramientas apropiadas. Soy practicante de algunas herramientas sagradas y reconozco su enorme aportación a mi visión personal y satisfacción vital; así como al encuentro de significado y dicha en la existencia.

Hay herramientas maravillosas que no incluyen el uso de plantas sagradas de las cuales siempre hablaré bien y recomendaré como sumamente útiles y productivas. También reconoceré siempre que las dimensiones sagradas son la herencia natural del ser humano y que puede acceder a ella por múltiples puertas, usando diferentes herramientas.

Ayudarse de una planta sagrada es un método poderoso y rápido de acceder a esos estados y dimensiones. Han representado una gran ayuda y bendición en mi vida. Me han dado muchos de los momentos más hermosos y también de los más difíciles que he tenido; pero con todo, de los más sanadores y productivos para mi auto-conocimiento ydesarrollo como ser humano.

Hablaremos de las dos grandes formas en las que las dimensiones sagradas pueden ser experimentadas y compartiremos también algunos tipos de vivencias que se pueden tener durante una ceremonia con ayahuasca.

Guillermo Ruiz Colmenero